LA INOCENCIA

LA INOCENCIA EN EL REINO

“En aquel tiempo los discípulos vinieron a Jesús, diciendo: ¿Quién es el mayor en el reino de los cielos? Y llamando Jesús a un niño, lo puso en medio de ellos, y dijo: De cierto os digo, que si no os volvéis y os hacéis como niños, no entraréis en el reino de los cielos. Así que, cualquiera que se humille como este niño, ése es el mayor en el reino de los cielos. Y cualquiera que reciba en mi nombre a un niño como éste, a mí me recibe. Y cualquiera que haga tropezar a alguno de estos pequeños que creen en mí, mejor le fuera que se le colgase al cuello una piedra de molino de asno, y que se le hundiese en lo profundo del mar. ¡Ay del mundo por los tropiezos! porque es necesario que vengan tropiezos, pero ¡ay de aquel hombre por quien viene el tropiezo! Por tanto, si tu mano o tu pie te es ocasión de caer, córtalo y échalo de ti; mejor te es entrar en la vida cojo o manco, que teniendo dos manos o dos pies ser echado en el fuego eterno. Y si tu ojo te es ocasión de caer, sácalo y échalo de ti; mejor te es entrar con un solo ojo en la vida, que teniendo dos ojos ser echado en el infierno de fuego.” Mateo 18:1-6

Recuerdo que cuando mi hijo (el mayor) estaba pequeño y comenzaba a caminar, comenzamos a tener una conexion única de confianza. Yo como padre primerizo pronto me di cuenta que mi hijo dependía de mi, una responsabilidad que nunca había tenido, el solo hecho de pensar en esto me ponía nervioso y a la vez me ofrecía (y me ofrece) uno de los privilegios mas hermosos que no todos tienen….. alguien depende de ti!!! Recuerdo que inventamos el ”jueguito” de ponerlo en la orilla de algo como una mesa, el cofre del auto, una banca o plataforma y de allí se tiraba a mis brazos yo lo cachaba le daba un fuerte abrazo acompañado de un beso y lo volvíamos a repetir una y otra vez. No fue hasta que creció y se hizo consciente de lo que esto implicaba que poco a poco dejamos de jugar este juego de “confianza”. Como puedes ver, la mayoría de nosotros los padres hemos jugado así con nuestros hijos mucha veces, pero algo pasa (madurez) que dejamos de hacerlo. Ellos crecen y saben de los “abismos” a cruzar y empiezan a dudar de nuestras habilidades para cacharles y sostenerlos.

Cuando pienso en estos versículos me pongo a pensar en lo que Dios quiere decir acerca de los niños. Jesus esta protegiendo y honrando la inocencia de los niños. Te has puesto a pensar que un niño no pregunta si eres capaz de cacharlo cuando te brinca de algo a tus brazos? Te has preguntado por qué no duda si lo vas a cachar o no? SU INOCENCIA NO LE PERMITE MIRAR LOS PELIGROS QUE SU AVENTURA IMPLICA. Creo que a esto se refería Jesus cuando usó a los niños para hacernos entender un principio en su reino.

La inocencia de un niño es sagrada en el reino de Dios, porque la inocencia es un reflejo de una fe simple y una esperanza ciega.

S


Una de las declaraciones que Jesus hizo acerca de estos pequeñitos fue muy tajante y radical. “Cualquiera que haga tropezar a uno de estos pequeñitos que cree en mi…” mejor de fuera…. Jesus da una recomendación muy interesante…. Mejor le fuera!!! Cuando escuchas esta declaración se te congela el cerebro de pensar en la responsabilidad que tenemos de cuidar su inocencia y honrarla tal como Él lo hace. Se me hace muy interesante como al mirar y escuchar la fe “inocente” de alguien “inmaduro” tendemos a razonar con nuestro “intelecto” y “madurez” para imponer nuestras opiniones y de alguna manera matar su fe sin darnos cuenta en el peligro y las consecuencias que esto implica. Todo en el reino de Dios trabaja a travez de la fé. La fé es la moneda que lo adquiere todo en el reino de Dios. Qué hacer cuando alguien que acaba de nacer de nuevo o alguien que de alguna manera esta tratando de embarcarse en una jornada de fe viene a ti para contarte sus proyectos? Que haces cuando lo que te dicen se mira imposible? Cuando lo que piden o creen se mira fuera de lo común? Que haces cuando alguien renuncia a la caja en la que ha sido confinado y decide creerle a Dios como un niño lo hace?

Óro par que Dios nos de un corazón para animar y correr con aquellos que tienen una fé inocente, una fé como la de un niño…. porque hay de aquel por quien vienen los tropiezos….

Honremos la fe inocente, honremos lo que Dios honra y dejemos que el idioma de los imposibles invada nuestro razonamiento y nos lleve al nivel de una fe sin prejuicios y sin limites por que el padre que nos ama, el consumador de nuestra fe es digno de toda nuestra esperanza y nuestra fe. Hablemos el idioma del cielo porque así los limites tendrán que obedecer y alinearse a lo eterno y a lo que Dios le da valor.

En aquel tiempo, respondiendo Jesús, dijo: Te alabo, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque escondiste estas cosas de los sabios y de los entendidos, y las revelaste a los niños. Mateo 11:25

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